Los sistemas que generan reportes para un regulador no pueden fallar en silencio. Este servicio evalúa si esos sistemas realmente hacen lo que el área de cumplimiento cree que hacen.
Un sistema de monitoreo regulatorio, por ejemplo, para prevención de blanqueo de capitales o para reportes periódicos a un ente supervisor, suele configurarse una vez y quedar en operación por años sin que nadie vuelva a validar si sus reglas siguen alineadas a la normativa vigente.
Cuando la normativa cambia o el volumen de operaciones crece, un sistema que dejó de actualizarse puede seguir generando reportes sin que nadie note que ya no capturan correctamente lo que el regulador exige.
Evaluación del diseño y la operación de los sistemas de monitoreo regulatorio, revisión de la automatización de los reportes que se envían a entes reguladores, y verificación de que las reglas configuradas correspondan a la normativa vigente.
El resultado identifica brechas entre lo que el sistema reporta y lo que el marco regulatorio exige, antes de que sea el propio regulador quien las encuentre.
Aplica a sistemas que generan reportes hacia entes reguladores, por ejemplo en materia de prevención de blanqueo de capitales bajo la Ley 23, o reportes periódicos exigidos por superintendencias sectoriales.
El servicio identifica la brecha y prioriza qué ajustar primero según el riesgo regulatorio, pero la corrección técnica del sistema es un paso posterior, coordinado con el equipo interno o el proveedor del sistema.
No. Es una evaluación técnica de los sistemas que soportan la función de cumplimiento; la responsabilidad regulatoria sigue siendo del oficial de cumplimiento y de la administración.
Una conversación breve basta para orientar qué solución corresponde y poner en contacto a su empresa con el aliado adecuado.