El mismo proceso contable, ejecutado por dos personas distintas, no debería dar resultados distintos. Cuando eso pasa, el problema no es la persona, es la falta de controles claros.
Cuando un proceso contable depende del criterio de quien lo ejecuta en lugar de un control documentado, la empresa queda expuesta a inconsistencias que solo se notan cuando ya generaron un problema, un descuadre, un pago duplicado, un ajuste que nadie puede explicar.
El diagnóstico de procesos identifica exactamente dónde ocurre esa dependencia excesiva del criterio individual, y el mapa de riesgo prioriza qué controles definir primero según el impacto de que ese proceso falle.
Diagnóstico de los procesos contables y financieros relevantes, elaboración del mapa de riesgo asociado a cada uno, y definición de los controles clave que deben quedar en operación, con responsables y evidencia claros.
El servicio no reemplaza la ejecución diaria del área contable, evalúa y fortalece el diseño de control sobre esa ejecución.
No. Es un ejercicio interno de diagnóstico y mejora de procesos y controles, distinto de la auditoría externa independiente sobre los estados financieros, que tiene un propósito y un alcance diferentes.
Depende de cuánto cambian los procesos de la empresa; como referencia general, una revisión anual permite detectar si los controles definidos siguen vigentes o si el proceso se desvió de ellos.
El servicio define y documenta los controles necesarios; la implementación puede acompañarse como parte del mismo trabajo o dejarse en manos del equipo interno, según lo que se acuerde.
Una conversación breve basta para orientar qué solución corresponde y poner en contacto a su empresa con el aliado adecuado.